Los países occidentales, en general, tienen unas normativas avanzadas en materia de igualdad de género, mientras que en lugares como Rusia y Estados árabes se consagran las diferencias.
La disparidad con la que las legislaciones nacionales de los países regulan la igualdad de género permite percibir el diferente trato a las mujeres en cuestiones como el acceso al empleo, los salarios, la representatividad institucional y la violencia ejercida sobre ellas.
Este domingo, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, uno de los factores de vulnerabilidad de las mujeres, que también padecen otras discriminaciones de género.
Los países occidentales, en general, tienen unas normativas avanzadas en materia de igualdad de género, mientras que en lugares como Rusia y Estados árabes se consagran las diferencias.
Dinamarca es uno de los Estados con mayor igualdad de género, con medidas como la reforma del código penal en el 2013 que considera que no solo hay violación cuando existe violencia física o psicológica, sino también cuando la víctima se encuentra en un estado o situación en el que no puede oponerse al acto.
Además, Dinamarca introdujo en el 2013 una nueva ley que obliga a las 1,200 mayores empresas del país a fijar una política para aumentar la representación de las mujeres en puestos directivos, ya que de lo contrario podrían ser sancionadas. En la empresa privada las mujeres directivas son un 15.2% y en el sector público, la cuota se eleva hasta el 30%
En EE.UU. la igualdad de género fue objeto de una enmienda a la Constitución que fue aprobada por el Congreso en 1972, tras un proceso legislativo que empezó en 1923, tres años después de que las mujeres lograran el derecho al voto.
Sin embargo, según la Unión Americana para las Libertades Civiles, también persisten “leyes y políticas laborales” que excluyen a las mujeres de ciertos trabajos, permiten que las expulsen cuando quedan embarazadas o después de tener un bebé, y causan “disparidades persistentes” en cuanto a ingresos y seguridad económica.
Según esa asociación, las mujeres blancas ganan 78 centavos por cada dólar que ganan los hombres, por 64 de las de raza negra y 54 centavos las latinas.
En Portugal, con una brecha salarial del 17.5%, el Gobierno del socialista António Costa lanzó recientemente medidas como un aumento de las cuotas en la administración pública y en las listas electorales, que deberán contar con al menos un 40% de mujeres.
Asimismo se ha presentado la Estrategia Nacional para la Igualdad y la No Discriminación 2018-2030, que define políticas públicas “en los dominios de la igualdad, la prevención y el combate a la violencia contra las mujeres, la violencia doméstica y la discriminación por orientación sexual e identidad de género”.
Francia aprobó en agosto una ley que incluye como novedades multas a quienes hagan comentarios sexistas y un agravamiento de las penas de cárcel por agresión sexual contra menores.
La norma responde al movimiento de denuncia de abusos sexuales, a las recurrentes situaciones de acoso verbal callejero en París y a mediáticos casos en Francia de relaciones sexuales entre menores y adultos.
Desde agosto, se castigan con una multa de hasta 750 euros (o hasta 3.000 en caso de reincidencia) los comportamientos o comentarios con “intención o conducta sexual o sexista” que ofendan la dignidad de la mujer y que sean “degradantes o humillantes o creen una situación intimidatoria hostil u ofensiva”.
En Argentina hay normas que obligan a la igualdad de remuneración y garantizan otros derechos a las mujeres. Pero, aunque son la mitad de la población, su tasa de empleo es del 43.1%, por un 66.3% para los varones.
Fuente: Gestión
